La Madrugada del 18 de Julio de 2020
En la madrugada del 18 de julio de 2020, un grupo de hombres armados irrumpió en la comunidad garífuna de Tornabé, en el municipio de Tela, Atlántida. Se llevaron a cuatro miembros de la comunidad: Milton Martínez Álvarez, Suami Mejía Mejía, Alberth Snider Centeno Thomas y Gerardo Mizael Trochez Casildo. Todos eran miembros activos de sus comunidades, con vínculos con la OFRANEH y con la defensa del territorio garífuna en la Bahía de Tela.
Ninguno de los cuatro ha aparecido. Ninguno ha sido encontrado vivo ni muerto. Más de cinco años después, el caso permanece en la impunidad.
El Contexto: Tierra en Disputa
La desaparición ocurrió en plena pandemia de COVID-19, cuando el mundo estaba paralizado por el coronavirus y la atención internacional era más difícil de captar. Tornabé y las comunidades adyacentes de la Bahía de Tela llevan décadas resistiendo la presión de proyectos turísticos que buscan apropiarse de sus territorios ancestrales. La defensa de ese territorio tiene un costo: los líderes más visibles pagan con su libertad, y en algunos casos con su vida.
La Respuesta Internacional
La desaparición de los cuatro líderes garífunas generó condena internacional. Organizaciones de derechos humanos, la ONU y varios gobiernos exigieron investigación y resultados. La OFRANEH señaló directamente la posibilidad de que actores ligados a intereses territoriales estuvieran detrás del crimen, y exigió al Estado hondureño investigar con seriedad.
El caso se convirtió en un símbolo global de la persecución que enfrentan los defensores de territorios indígenas en América Latina. Honduras es uno de los países más peligrosos del mundo para defensores ambientales y de derechos territoriales, y el caso de los cuatro garífunas de Tela es uno de los más documentados y denunciados a nivel internacional.
Impunidad: Cinco Años sin Justicia
El sistema judicial hondureño no ha dado respuestas satisfactorias sobre el paradero ni los responsables de la desaparición. Las familias de los cuatro hombres siguen esperando. La OFRANEH sigue exigiendo. Y el caso sigue abierto, sin culpables procesados y sin víctimas encontradas.
Esta impunidad no es accidental. Es el resultado del mismo racismo estructural que permite que los crímenes contra comunidades garífunas sean tratados con menos urgencia que otros. Es la misma lógica que llevó a la masacre de San Juan en 1937, y que aparece en cada condena de la Corte IDH contra Honduras: el Estado no protege al pueblo garífuna.
Por Qué No Debemos Olvidar
Los nombres de Milton Martínez Álvarez, Suami Mejía Mejía, Alberth Snider Centeno Thomas y Gerardo Mizael Trochez Casildo deben seguir siendo pronunciados. Mientras no haya justicia, mientras sus familias no tengan respuestas, mientras Honduras no investigue con seriedad este crimen, nombrarlos es un acto de resistencia y de exigencia. Soygarifuna.com los nombra hoy y los seguirá nombrando.
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