¿Qué son las ZEDE?

Las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico, conocidas como ZEDE, fueron un modelo de zona autónoma aprobado por el Congreso Nacional de Honduras en 2013. Bajo este esquema, una empresa o consorcio privado podía establecer una zona con su propio sistema judicial, policía, regulaciones y hasta moneda dentro del territorio hondureño. En la práctica, las ZEDE creaban mini-estados dentro del Estado hondureño, con autoridad soberana sobre su territorio.

El proyecto más ambicioso y polémico fue Próspera, establecido en la isla de Roatán, en las Islas de la Bahía, en 2020.

Próspera en Roatán: Territorio Garífuna en Disputa

Roatán es un territorio de profunda raigambre garífuna. La comunidad de Punta Gorda, en Roatán, es reconocida como la primera comunidad garífuna establecida en Honduras tras la llegada del 12 de abril de 1797. Los garífunas llevan más de dos siglos en esa isla, con una presencia territorial, cultural y espiritual que ninguna ley posterior puede borrar.

Cuando Próspera fue establecida en Roatán sin consulta previa a las comunidades garífunas de la isla, la violación no fue solo legal. Fue una agresión directa contra el territorio de un pueblo que había llegado a esas costas antes que cualquier empresa, cualquier ley y cualquier gobierno que aprobara las ZEDE.

La Resistencia y la Derogación

La OFRANEH y otras organizaciones garífunas denunciaron desde el principio que las ZEDE representaban una amenaza existencial para sus comunidades. La presencia de una zona autónoma con su propia ley y su propio sistema de seguridad en territorio ancestral garífuna era incompatible con los derechos reconocidos por el Convenio 169 de la OIT y por las sentencias de la Corte IDH.

En 2022, el Congreso Nacional de Honduras derogó la ley que permitía las ZEDE, en uno de los primeros actos legislativos del gobierno de la presidenta Xiomara Castro. Sin embargo, Próspera presentó una demanda de arbitraje internacional contra Honduras reclamando más de 10,000 millones de dólares en compensación por la derogación, una cifra que representaba aproximadamente la mitad del presupuesto nacional de Honduras. La cifra fue posteriormente reducida, pero el caso continuó en tribunales internacionales.

El Patrón de Siempre

La historia de las ZEDE con el pueblo garífuna repite el mismo patrón que ha caracterizado las relaciones entre el Estado hondureño y las comunidades garífunas durante dos siglos: primero el despojo o la amenaza de despojo, luego la resistencia comunitaria, luego la batalla legal. La diferencia con el caso de las ZEDE es que la amenaza tenía una escala sin precedentes: no era un proyecto turístico ni una titulación irregular, sino un sistema jurídico paralelo que podía literalmente crear una jurisdicción diferente sobre territorio ancestral garífuna.

La derogación de las ZEDE fue una victoria. Pero el caso de Próspera demostró que el pueblo garífuna puede enfrentar amenazas que no vienen solo de machetes y bulldozers, sino también de contratos de inversión internacional y tribunales de arbitraje.

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